Las gárgolas son elementos decorativos destinados a evacuar el agua de lluvia de los techados.
Se encuentran en los estribos, en los arbotantes...Sin embargo, en vez de ser sencillos tubos de desagüe, son obras escultóricas y tienen la originalidad de ser grotescas.
La mayoría son monstruos que evocan algún tipo de demonio, adoptan posiciones poco elegantes ya que sus orificios naturales tienen que permitir la expulsión del agua en tiempo de lluvia: escupen, vomitan, orinan, lloran...
Es en la Edad Media gótica, donde se da un renacer de los ciclos del infierno, de criaturas deformes, de seres fabulosos que se multiplican en
los bestiarios, los márgenes de los manuscritos, o en la decoración esculpida. Es en este periodo, en donde se vive toda una resucitación de un mundo artificial en el interior de un mundo vivo, en el cual se reviven las fuentes que siempre alimentaron las fantasías en Oriente y la antigüedad Clásica de Occidente.
Esto se debe en gran parte, a que la Edad Media nunca perdió contacto con el mundo antiguo. Es una sociedad que jamás renunció a lo fantástico o a todas aquellas alegorías, que por mucho tiempo habían alimentado su imaginación. Todo esto se puede ver, en la forma como el arte gótico, evoca en general el descubrimiento de la naturaleza y la vida, reflejándose en la consolidación de un mundo de seres fantásticos, que van a triunfar ante el agotamiento de la iconografía románica.

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